Encontrar talento cualificado cuesta mucho tiempo y dinero. Por eso, cuando por fin das con el candidato ideal, es normal que te pida garantías (un precontrato) antes de arriesgarse a dejar su trabajo actual.
Sin embargo, firmar un precontrato a la ligera es un arma de doble filo. No es un simple papel de "buenas intenciones"; es un documento legalmente vinculante. Te explicamos las reglas del juego para que protejas los intereses de tu negocio.
1. ¿Estás obligado a firmarlo?
La respuesta corta es NO. La ley no obliga a ninguna empresa a formalizar un precontrato. Es una decisión puramente estratégica. Si decides no firmarlo, el candidato no puede exigírtelo ni reclamarte nada. Ahora bien, si lo firmas, adquieres un compromiso en firme (regulado por el Código Civil, ya que la relación laboral aún no ha empezado) de contratar a esa persona en una fecha y con unas condiciones exactas.
2. ¿Qué pasa si el candidato te deja tirado?
Esta es la pesadilla de cualquier departamento de Recursos Humanos: firmas el precontrato, paralizas el proceso de selección, descartas a otros perfiles y, el día antes de incorporarse, el candidato te dice que "ha recibido una contraoferta y se queda donde está". Si esto ocurre, puedes exigirle una indemnización por los daños causados (los costes de la agencia de selección, el tiempo perdido, etc.). El problema es que, si no lo dejaste por escrito, tendrás que ir a un juzgado civil a demostrar y cuantificar euro a euro ese perjuicio, lo cual es lento y costoso.
3. El riesgo para la empresa: Cambiar de opinión
Cuidado, porque esto funciona en ambas direcciones. Si firmas el precontrato y luego decides no contratarle (o le ofreces un sueldo o jornada distintos a los pactados en el papel), el candidato puede demandarte. En este caso, los tribunales suelen condenar a la empresa a pagar al candidato los salarios que ha dejado de percibir desde la fecha en la que debía incorporarse hasta que sale la sentencia. Un error que puede salir carísimo.
4. La "cláusula salvavidas" que debes incluir
Si el perfil es clave y decides que estratégicamente vale la pena firmar el precontrato, nunca uses plantillas genéricas de internet. Debes incluir una "cláusula penal". Esta cláusula fija de antemano la indemnización exacta (por ejemplo, el equivalente a una o dos mensualidades brutas) que deberá pagar la parte que incumpla el acuerdo. Así, si el candidato te deja colgado, tendrá que pagarte esa cantidad directamente, sin necesidad de que tú tengas que demostrar en el juzgado lo que te costó el proceso de selección.
El precontrato es una herramienta excelente para captar directivos o perfiles muy técnicos, pero debe redactarse como un traje a medida para evitar fugas de talento sin penalización.
Si necesitas redactar un documento sólido para tus próximos procesos de selección o tienes dudas legales, en Asesoría Danalo podemos ayudarte.
