Cómo seguir amortizando aunque ya no seas pyme

Crecer tiene un precio, pero fiscalmente no tiene por qué ser inmediato. Cuando una empresa supera la barrera de los 10 millones de euros de facturación, deja de ser considerada "Entidad de Reducida Dimensión" (ERD o Pyme fiscal).

El miedo habitual es: "¿Pierdo ahora todas las ventajas fiscales que tenía?". La respuesta de Tributos es clara: No necesariamente. Hay incentivos que, si nacieron cuando eras pequeño, te acompañan cuando eres grande. Te lo explicamos.

1. La foto que importa es la del inicio

Imagina que en 2024, siendo Pyme, compraste una maquinaria de 500.000€ y te acogiste a la libertad de amortización (un incentivo potente que permite decidir cuándo deducir el gasto). En 2026, tu empresa va genial y facturas 12 millones. Ya no eres Pyme. ¿Puedes seguir amortizando esa máquina libremente? SÍ.

Lo más importante: el derecho al incentivo nace en el momento en que el activo entra en funcionamiento. Si en esa fecha cumplías los requisitos de Pyme, ese derecho es tuyo para siempre respecto a ese activo, aunque tardes 10 años en amortizarlo y tu empresa se convierta en una multinacional por el camino.

2. El "paracaídas" de los 3 años

La Ley es consciente de que el crecimiento a veces es puntual. Por eso, existe una regla de transición muy útil: Si tu empresa supera los 10 millones de facturación por primera vez, podrás seguir aplicando los incentivos de Pyme durante los tres ejercicios siguientes, siempre que en el año anterior y en el actual cumplieras los requisitos. Es un periodo de gracia para que el salto fiscal no frene tu inversión.

3. El requisito que no puedes olvidar: El Empleo

Aquí es donde muchas empresas fallan. La libertad de amortización no es un regalo, es un pacto: Hacienda te deja amortizar rápido a cambio de que crees empleo. Para mantener el incentivo (seas Pyme o no), debes cumplir dos cosas:

  1. Que la plantilla aumentara cuando hiciste la inversión.
  2. Que ese aumento de plantilla se mantenga durante 24 meses.

Cuidado: si tu empresa crece en facturación pero decides recortar personal antes de tiempo, perderás el incentivo fiscal y tendrás que devolver lo deducido con intereses. El crecimiento debe ser coherente: más ventas y equipo estable.

 


La fiscalidad no castiga el éxito. Si planificaste tus inversiones cuando eras Pyme, puedes seguir disfrutando de sus ventajas fiscales hoy. Lo importante no es cuánto facturas ahora, sino cuándo pusiste las máquinas a trabajar.

Si te surgen dudas al aplicar este criterio en tu empresa, cuenta con el equipo de Asesoría Danalo para revisar tu caso concreto.