Afrontar un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) es uno de los tragos más difíciles para cualquier empresario. Y una vez tomada la decisión, llega el problema real: definir los criterios para elegir qué trabajadores se ven afectados.
La edad siempre ha sido un factor hipersensible. Si despides a los mayores porque "cobran más", te expones a la nulidad por discriminación. Pero, ¿qué pasa si haces lo contrario? ¿Qué ocurre si diseñas el ERE para despedir a los jóvenes y salvar a los mayores de 55 años?
Una reciente sentencia de la Audiencia Nacional (octubre de 2025) ha puesto los puntos sobre las íes en este debate. En Asesoría Danalo te explicamos la línea que separa una buena medida social de un despido nulo.
1. Proteger al mayor no es discriminar al joven (si hay motivo)
Un sindicato impugnó un ERE alegando que excluir de los despidos a los mayores de 55 años era una discriminación directa por razón de edad hacia el resto de la plantilla. La Audiencia Nacional ha dicho que NO hay discriminación, validando la decisión de la empresa. La clave está en la finalidad de la medida. Excluir a los veteranos no buscaba fastidiar a los jóvenes, sino proteger a un colectivo que tiene muchísimas más dificultades para volver a encontrar trabajo si sale al mercado laboral.
2. La regla de la "Proporcionalidad"
Para que un juez avale que uses la edad como filtro para salvar a empleados, la medida tiene que estar justificada y ser proporcionada. En este caso, la empresa no tomó la decisión de forma unilateral y autoritaria, sino que la acordó dentro del periodo de consultas con los representantes de los trabajadores, incluyendo además indemnizaciones reforzadas para otros colectivos vulnerables. Cuando un criterio de selección nace de un acuerdo negociado y busca minimizar el impacto social, los tribunales suelen respaldarlo.
3. Cuidado: Lo que sí anulará tu ERE
La sentencia es una guía excelente, pero también advierte de lo que sería ilegal. Un juez declarará nulo tu ERE por discriminación si detecta que:
- Usas la edad para "limpiar" la empresa de trabajadores próximos a la jubilación sin una justificación social.
- Creas criterios que parecen neutros, pero que en el fondo están diseñados matemáticamente para echar a los perfiles más veteranos (y caros).
- Salvas a un grupo de edad solo por motivos económicos encubiertos, no por proteger su vulnerabilidad en el mercado.
En un despido colectivo, la forma importa tanto como el fondo. Las decisiones que tomes hoy pueden ser revisadas por un juez dentro de un año, y la diferencia entre un ERE válido y uno nulo está en cómo documentaste y justificaste cada criterio de selección.
Si tu empresa se ve en la necesidad de plantear una reestructuración de plantilla, en Asesoría Danalo podemos diseñar y auditar los criterios de despido.
