Esto es lo que dice la legislación vigente: “Tendrá la consideración de trabajo a distancia aquel en que la prestación de la actividad laboral se realice de manera preponderante en el domicilio del trabajador o en el lugar libremente elegido por este, de modo alternativo a su desarrollo presencial en el centro de trabajo de la empresa. El acuerdo por el que se establezca el trabajo a distancia se formalizará por escrito y los trabajadores bajo esta modalidad tendrán los mismos derechos que los que prestan sus servicios en el centro de trabajo (art. 13 ET)”.

Tras la implantación forzada del teletrabajo en España como respuesta a las medidas de confinamiento, durante el cual esta modalidad de trabajo en remoto se ha multiplicado de forma inesperada en tan solo unos meses, parece que el trabajo en remoto ha llegado para quedarse y como asegura la Ministra de Trabajo hace falta  una ley que la regule. El 21 de septiembre será cuando concluyan los plazos, «del carácter preferente del trabajo a distancia frente al presencial”, y la experiencia inesperada y masiva del teletrabajo en nuestro país habrá cumplido seis meses.

Un reciente estudio realizado por Grupo Adecco, redefiniendo la nueva era del trabajo, recoge que el 77% de los españoles consultados considera que el modelo ideal es aquel que combina el teletrabajo con el trabajo en la oficina.

Así las cosas, el Gobierno ha comenzado a tramitar ya la nueva norma del teletrabajo, comenzando con la publicación por parte del Ministerio de Trabajo de un anteproyecto de ley de trabajo a distancia que estará sometido a audiencia púbica hasta el 7 de julio. La Ministra Díaz, afirmó recientemente que «con carácter inmediato vamos a articular una ley reguladora del trabajo distancia que será ambiciosa».

Para los sindicatos es urgente regularlo, a pesar de no estar de acuerdo que se haya iniciado la tramitación sin que previamente se haya debatido en el marco del diálogo social y confían en que el Gobierno dé margen a la negociación. «No podemos continuar trabajando a contra reloj, asumiendo que no haya procesos de diálogos previos», señaló Pepe Álvarez, de UGT.

Por su parte la patronal, en palabras de Antonio Garamendi, presidente de la CEOE, se opone a que el Gobierno «regule nada» y afirma que es «cada empresa» la que debe «autorregularse», y tras conocer que ya había un anteproyecto de ley, argumentó que las empresas podrían empezar a contratar en Portugal o Argentina si se les imponen unas condiciones «imposibles» y les introducen «rigideces». El Gobierno dice que buscará consensuar la norma en el marco del diálogo social tras las advertencias de la CEOE.

Para la ministra Díaz «el teletrabajo no puede salir gratis a las empresas», que también apoyó la confección de «una lista» de gastos y adelantó que «es probable que vaya con facturas por partes proporcionales de suministros». El hecho de que el borrador de la futura ley recoja que las compañías tienen que pagar «todos los gastos, directos e indirectos, que pudiera tener la persona trabajadora por el hecho de prestar servicios a distancia» en lo que tenga que ver con los equipos, herramientas y medios vinculados al desarrollo de su actividad laboral, ha enfrentado a la patronal con este anteproyecto, que al igual que los sindicatos reclaman  dialogo social previo a la tramitación.

El «derecho al horario flexible», es también uno de los aspectos más controvertidos de la futura ley. Así, el trabajador «podrá alterar el horario de prestación de servicios establecido respetando la normativa sobre tiempo de trabajo y de descanso». En el documento de consulta pública, el Ministerio manifiesta su objetivo de fijar unos «tiempos máximos de trabajo» así como unos «tiempos mínimos de descanso». Para la UGT el tiempo de teletrabajo se establezca debería ser «no inferior a una jornada completa ni superior a cuatro días semanales».

El texto también recoge que se trata de una forma de trabajo voluntaria y reversible, además de asegurar los mismos derechos que para los compañeros que solo trabajan de forma presencial. Recordando igualmente el derecho a la desconexión “respetando la normativa sobre tiempo de trabajo y de descanso”.

En la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, Montero, la ministra portavoz matizó que «por ahora hay borradores que son solo eso, borradores», dijo. «Será en el marco del diálogo social donde habrá que regular una nueva realidad que ha llegado para quedarse», aseguró, y «tenemos que ser capaces de que esta nueva realidad sea compatible con los derechos de las empresas y de las personas» añadió. Aun así, remarcó: «Solo cuando tengamos un acuerdo se tramitará pero ahora son solo herramientas».

Enlace al ANTEPROYECTO LEY DE TRABAJO A DISTANCIA



FUENTE: ADADE CENTRAL