ATA teme que no puedan afrontarlos por falta de liquidez. 900.000 pymes y trabajadores por cuenta propia han de devolver lo recibido en abril o mayo

El presidente de la Asociación de Trabajadores Autónomos, Lorenzo Amor, volvió ayer a la carga en su reivindicación para que el Gobierno actúe ya para controlar el estallido de los precios y que dé aire a pymes y autónomos ampliando los plazos de devolución de los créditos ICO. Amor ha criticado en el Foro ADEA, en Zaragoza, “la lentitud” del Ejecutivo en tomar medidas y se ha sentido “muy preocupado” por los problemas de suministro. En este sentido, ha expuesto la necesidad de que el Consejo de Ministros tome medidas urgentes “que generen confianza al tejido empresarial, a pesar de que haya algunas que se tienen que tomar de forma coordinada con la UE”.

Para ello, ha vuelto a demandar un aumento del periodo de carencia de los créditos ICO a un año. En concreto, ha reclamado que se apruebe en el próximo Consejo de Ministros una “moratoria de un año” para que los 900.000 autónomos y pymes que tienen solicitado un préstamo ICO y han de devolverlo a partir del mes de abril o de mayo “no se vean en la complicación de tener que contar con un vencimiento sin tener la liquidez para poder afrontarlos”. Amor reitera que sería el fin para muchos de esos negocios si no se toman medidas en este sentido.

Otra de las acciones que reclama ATA sería la bajada de 30 céntimos del precio de los carburantes “porque España tiene capacidad para ello, bien a través del IVA o con la reducción de los impuestos de hidrocarburos”. Los precios de los carburantes, ha señalado, “son un lastre para el tejido productivo”. También se ha referido a que se debería “paralizar cualquier subida de impuestos y de cotizaciones, además de que podamos hablar y negociar con los sindicatos las subidas de convenio”, unas medidas que generarían certidumbre y seguridad a empresas y autónomos.

Amor ha lanzado una viso al Gobierno por la doble preocupación del tejido empresarial. En primer lugar, “lo que vemos desde el punto de vista humano, con el conflicto de Ucrania, y, en segundo lugar, por la situación económica mundial, con el incremento de los precios de carburante, la luz y el gas, algo que no solo ha subido desde hace quince días, sino que llevamos anunciándolo hace meses”. Lo más preocupante, ha concluido, “es que nos hemos acostumbrado a ver que determinados precios se mantengan al alza, como pasa con el precio del barril que, aunque baje, no veremos disminuir el precio del combustible”.


FUENTE: LA RAZÓN